Un panorama económico signado en lo internacional por transformaciones relevantes, tanto en las tecnologías como en las prácticas productivas y métodos de organización, se conjugó con los cambios también significativos de las reglas de juego del mercado nacional e impuso una redefinición profunda y no exenta de dificultades- de las llamadas pequeñas y medianas empresas. Ello en la convicción, por muchos compartida, de que las PYMES constituyen una presencia de fundamental importancia para el desarrollo económico y social, en tanto son un elemento de peso en la insoslayable competencia económica, a la par que coadyuvan a solucionar los problemas de absorción de mano de obra y a integrar las actividades en el entorno territorial. |
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